jueves, 28 de junio de 2012

Mi pueblo


De las imágenes mucho se puede decir. Las imágenes se almacenan, amontonan o recopilan en nuestro privilegiado cerebro. Van formando un estar al corriente de lo que nos rodea. Para mí mi pueblo son imágenes, que como retratos describen la época del año, la estación o tiempo. También el año al que corresponde.

El nido de la Curujá, en el suelo, aparentemente desprotegido, me recuerda el tiempo lejano de la recolección, y más concretamente de las eras, con sus trillos, sus botijos…y el picor de la paja adosada al cuerpo. Qué ilusión, sin embargo, corretear por el pajar mientras con las horcas  o layas los adultos introducían la paja en el pajar a través del ventanuco que se abría desde y a la calle.

Y cuando aún veo hoy alguna manta de esas antiguas, que más que abrigar pesaban como un lastre, recuerdo aquellas noches durmiendo a la intemperie, junto a la parva, con el achicharramiento oportuno a la pronta salida del Sol en agosto.

La imagen de las puertas y ventanas, sin colorido alguno, con su tonalidad de madera, y sin embargo tan bien conservadas (entonces), es un icono a conservar, a archivar para generaciones futuras.

Mi pueblo son imágenes, son vivencias y escarmientos. 

lunes, 25 de junio de 2012

Sumando

.

Urdiendo las mimbres de tu pensamiento
que inocua y subrepticiamente transfieren
tu capacidad inductiva.

Fraguando aquellas reflexiones
no sólo coincidentes sino compartidas.

Calculando el tiempo pretérito,
ya alcanzado, aprehendido, rebasado;
y el porvenir, dudoso, aleatorio e incierto.

Sumando los rebrotes
bienes de nuestros valores,
renuevos de nuestras raíces,
y tan diferentes…

Sumando todo
valió y mereció la pena.