Urdiendo las mimbres de tu pensamiento
que inocua y subrepticiamente transfieren
tu capacidad inductiva.
Fraguando aquellas reflexiones
no sólo coincidentes sino compartidas.
Calculando el tiempo pretérito,
ya alcanzado, aprehendido, rebasado;
y el porvenir, dudoso, aleatorio e incierto.
Sumando los rebrotes
bienes de nuestros valores,
renuevos de nuestras raíces,
y tan diferentes…
Sumando todo
Valió y mereció la pena, te quiero y te querré toda mi vida.
ResponderEliminar